Sobre las gafas de sol: Su origen y brevísimo recorrido

Por Diana Fernández, profesora de Historia y Teoría del Traje y la Moda, para WOMANWORD. 

Necesarias para los invidentes, recomendadas para protegernos de la luminosidad extrema, adecuadas para marcar estilo…, las gafas de sol, complemento habitual en nuestros días, no se generalizan en su uso hasta el siglo XX.

Para conocer el origen de las gafas de sol debemos remitirnos a la aparición de las lentes graduadas como resultado de los estudios que, desde la antigüedad, se realizan sobre la óptica.

En sus inicios, las gafas eran bastantes incómodas en su uso, tal como se observa en este cuadro de principios de 1403. Conrad von Soest. Brillenaposte.

En sus inicios, las gafas eran bastantes incómodas en su uso, tal como se observa en este cuadro de principios de 1403. Conrad von Soest. Brillenaposte.

Es en la Edad Media cuando estos estudios se aplican a la creación de los lentes. Roger Bacon (1210-1292), franciscano inglés, talló en 1266 lentes en cuarzo y agua marina. Se le considera el inventor de los anteojos. A finales del mismo siglo aparecieron en Italia los primeros lentes convergentes para presbicia; para los miopes surgirían 100 años más tarde. Se montaron los lentes en armazones de diversos materiales: madera, cuero, plomo, cobre y se les añadió un mango para sujetarlos. Pero aún su empleo era escaso, reservado para ancianos o especialistas que, por su labor, los necesitaban a manera de lupa.

Es a partir de los siglos XVI y XVII que comienzan a ser considerados los lentes como símbolo de intelectualidad y sabiduría, con ello, se mejoró su estructura: surgieron monturas con varillas, se le añadió el puente para apoyarlos en la nariz y se diversificaron los materiales de su elaboración.

Aunque algunos historiadores afirman que las gafas de sol son tan antiguas como las graduadas, no se tienen demasiadas referencias que así lo confirmen. Se dice que en China, en el siglo XV, los jueces ahumaban los cristales de sus lentes para poder ocultar la expresión de sus ojos y que en 1623, un notario de la Inquisiciónespañola les dio el nombre de conservativos a las gafas protectoras del sol.

Lo cierto es que no es hasta 1920 cuando se introduce el uso de las gafas de sol y por primera vez se oferta en el mercado una amplia gama de lentes coloreadas. Desde entonces las gafas de convierten en un complemento de moda y comienzan a verse sometidas a los vaivenes del gusto estético en relación con los cambios de la moda en el vestir.

¿Por qué surgen en esta época y no antes o después?

El origen de las gafas actuales de sol está íntimamente relacionado con el cambio que se produce, en la década de los años 1920-1930, en las costumbres de la sociedad del mundo occidental.

La década de los años veinte se identifica con el origen del traje moderno femenino, como consecuencia de diversos factores histórico-sociales: la guerra, la incorporación masiva de la mujer al trabajo, los ideales feminis­tas…, marcaron la transformación de la vida y las mentes de las mujeres, quienes se liberaron de corsés, colas, encajes, adornos y volan­tes; acortaron la falda y, por primera vez en la historia, se cortaron el cabello.

La silueta recta, la ausencia de curvas, la delgadez, eran parte del nuevo ideal de belleza que sustituye a la sensualidad de las curvas que potenciaba la imagen femenina en la etapa anterior. Para lograrlo, la práctica de deportes comienza a ser habitual en la vida de esta nueva mujer. La tez bronceada ya no identifica a una clase social inferior, la palidez era considerada anticuada y decadente.

La mujer de los años 20 no necesitaba, por tanto, de la sombrilla para cubrirse del sol, pero debía de encontrar una vía para proteger su vista de la intensa luminosidad que ya no sería tamizada por el quitasol. Era el momento de las gafas con lentes ahumados.

Es la era de los deportes y las gafas oscuras acompañan tanto el atuendo del automovilista como a los deportes de verano e invierno. Y fueron las mujeres las que mayoritariamente se sumaron a esta moda como parte de su liberación e índice de una nueva vida que iba más allá de las tareas domésticas del hogar.

A partir de entonces, la evolución de las gafas, tanto en su diseño como en la aplicación de los adelantos tecnológicos en sus lentes, ha sido imparable. Las primeras gafas oscuras eran poco anatómicas, bastante rígidas y de forma redondeada con armaduras de carey o de materiales sintéticos en color. Esta forma se mantuvo durante las primeras décadas de su aparición.

En el siglo XX las gafas de sol pasan a formar parte de la moda. Las actrices recurren a ella para intentar esconder sus identidades. Aquí, Marlene Dietrich. Revista LIFE. 1938.Foto por Alfred Eisenstaedt

En el siglo XX las gafas de sol pasan a formar parte de la moda. Las actrices recurren a ella para intentar esconder sus identidades. Aquí, Marlene Dietrich. Revista LIFE. 1938.Foto por Alfred Eisenstaedt

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se pusieron de moda para los hombres, bajo la influencia de la estética de militares y aviadores de Norteamérica, las gafas con lentes de espejo con finas armaduras metálicas, adquiriendo connotaciones de marcada virilidad, estilo que se mantuvo en vigencia y fue adoptado por algunos intérpretes del rock de finales de los años 50 como Lou Reed y Bob Dylan.

Desde los años 40, muchos músicos de jazz introdujeran el uso de gafas con lentes muy oscuros; la vida nocturna y el hábito de trasnochar requería no mostrar el cansancio ocular que ello produce.

Las gafas femeninas en los años cincuenta siguen la línea sofisticada marcada por el New Look de Dior. Las actitudes contestatarias de los jóvenes dentro de la llamada revolución juvenil de la primera mitad de los años 60 tomaron como referentes a personajes que, desde finales de los 50, encarnaban la rebeldía y que popularizaron también sus rostros con gafas: Juliette Greco, James Dean, Zbigniev Cybulski, entre otros.

Los jóvenes de los sesenta tenían donde escoger: desde la tendencia derivada del movimiento hippy con las grandes gafas al estilo Janis Joplin, hasta las múltiples propuestas de la costura oficial como ofensiva lanzada para recuperar el mercado de los jóvenes: gafas según la estética del pop art, otras como complemento de la moda futurista de Courrège, las que surgen derivadas del estilo nostálgico “abuelita”…

Debido a la cercanía que tiene este complemento con nuestro rostro, las gafas adquieren una dimensión especial, no solamente como vehículo para marcar una preferencia estética sino también el carácter convirtiéndose en una especie de telón intermediario entre la visión que queremos tener del mundo y la que queremos que el mundo tenga de nosotros.

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